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EL HABITAT DEL UNICORNIO

"TU HABITAT....."
August 09

POR QUÉ EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA SIEMPRE

 

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POR QUÉ EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA SIEMPRE

 

 

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los
sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el ABURRIMIENTO había
bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:


- ¿Jugamos al escondite?


La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse, preguntó:


- ¿El escondite? y ?como es eso?


- Es un juego -explico la LOCURA- en que yo me tapo la cara y comienzo a
contar desde uno hasta un millón mientras los demás se esconden y cuando yo
haya terminado de contar, debo ir encontrándolos a todos.


El ENTUSIASMO bailaba secundado por la EUFORIA. La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que la
diversión nunca interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final siempre la hallaban,
y la SOBERBIA opino que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le
molestaba era que la idea no hubiese sido suya), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...


- Uno, dos, tres...-comenzó a contar la LOCURA.


La primera en esconderse fue la PEREZA que, como siempre, se dejó caer tras
la primera piedra del camino. La FE subió al cielo, y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.

La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: un lago cristalino, ideal para la BELLEZA; el bajo de un árbol, perfecto para la TIMIDEZ; el vuelo de la mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD; una ráfaga de viento, magnifico para la LIBERTAD. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.

El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos.. !mentira!, en realidad se escondió detrás del arco iris, y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes.

El OLVIDO..., !se me olvidó donde se escondió!. Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR todavía no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.


- !Un millón! -contó la LOCURA, y, comenzó a buscar.


La primera en aparecer fue la PEREZA, solo a tres pasos de la piedra. Después se escucho a la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología. Y a la PASIÓN y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO.

Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo; el solito salió disparado de su escondite, que había resultado un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la BELLEZA. Y con la DUDA resultó mas fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado del lago esconderse. Así fue encontrando a todos: el TALENTO entre la hierba fresca, la ANGUSTIA en una oscura cueva, la MENTIRA detrás del arco iris y hasta el OLVIDO, al que ya se le había olvidado que estaba jugando a los escondidos.

Pero solo el AMOR no aparecía por ningún sitio. La LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas... Y tomó
una horquilla y comenzó a mover las ramos, cuando de pronto un doloroso
grito se escuchó.

Las espinas habían herido en los ojos al AMOR. La LOCURA no sabía que hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró y finalmente le prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugo al escondite en la tierra,...

...EL AMOR ES CIEGO Y LA LOCURA LO ACOMPAÑA SIEMPRE

HISTORIA DE LUNA

 

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Historia A36LBRXCACNH168CAG0EQG3CAVHS9MPCAUEVA3JCAXCGJMUCAW3ZYDJCA0QDQAQCAOMOD13CALPE057CAQ8K7M3CASI5PUUCAX8YHLKCAT4HU9CCA3IMY03CA9QGX9QCA8GSW5CCAQ0KSWAde Luna

Cuando la luna quiso descansar un poco, fue un problema encontrar quien tome su lugar, sin ella las noches serian oscuras y tristes, pensó en pedirle al sol, le pidió que tome su turno una vez al mes y ella tomaría el suyo también, pero el sol le dijo que su luz era muy brillante para la noche y la de ella muy débil para el día. La luna le dio la razón y siguió buscando.

Pensó en pedírselo al halcón, pero le dijo que ella pasaba muy lento por el cielo y el no podía seguirle el paso, además que el no es blanco.

Se lo pidió entonces a la gaviota, ella parece flotar en la brisa marina y es blanca, pero la gaviota le dijo que no era un ave nocturna.

Le pregunto a las nubes, pero ellas le dijeron que en la noche no son blancas.

Siguió buscando por todos lados pero todos le ponían una excusa. Para no hacerlo

La luna estaba muy triste, ¡Ella quería un descanso!

Cuando la Luna se iba a pone a llorar, las estrellas se acercaron y hablaron con ella...

“Querida Luna, si pusieses atención y escucharas nuestro consejo, tu podrías descansar un día al mes como quieres, y es tan fácil que lo logres.

Cada noche desaparece un poquito, pero solo un poquito, hasta que una noche seas solo un rayo de pálida luz y desaparezcas la siguiente noche, así podrás descansar esa noche y nosotras brillaremos mas intensamente para que nadie te extrañe en la tierra. La luna se puso muy contenta y siguió en consejo de las estrellas.

Desde entonces, cada noche la luna desaparece un poco y cuando no la vemos las estrellas brillan mas intensamente y no la extrañamos por esa noche

LAS HADAS DEL LUCERO DE LA NOCHE

 

 

Las Hadas del Lucero de la Tarde

 

Las Hadas del Lucero de la Tarde

Hace mucho, mucho tiempo, no había invierno con sus fríos y hielos, y los hombre y las bestias vivían en paz y felicidad. Había comida suficiente para todos, porque en los bosques de alrededor del Gran Lago abundaban los venados, en las praderas había grandes manadas de búfalos y en los arroyos que bajan de las montañas hacia el sol naciente sobraban los peces. Las flores brotaban en todas partes y los pájaros, envueltos en plumajes más brillantes que los de ahora, llenaban el aire con sus alegres trinos.

En este país tan lejano, había una vez un jefe indio que tenía diez hijas, todas ellas hermosas como la Luna. Cuando crecieron, nueve hijas se casaron con nueve jóvenes y valientes indios. Pero la menor no hacía el más mínimo caso de cualquier valiente indio que se le acercara. Les decía, simplemente: "Soy feliz así como soy."

Pero, con el correr del tiempo, se casó con un hombre muy, muy viejo, con el pelo blanco y las piernas endebles. Su padre y sus hermanas se enfadaron por esto, pero ella sonreía y les decía simplemente: "Soy feliz así como soy."

Un día, el padre dio una fiesta para sus hijas y sus maridos. En el camino hacia la tienda de su padre se encontraron las hermanas, y todas se burlaban de la menor:

-Pobre niña-decían-, que pena que se haya casado con ese viejo feo. Mira, apenas puede caminar; si se cayera seguramente no podría volverse a levantar.

Mientras caminaban notaron que el viejo miraba para arriba, donde está el Lucero de la Tarde, y de vez en cuando murmuraba algo entre dientes.

-Mírenlo-rió una de las hermanas-, el viejo loco cree que el Lucero de la Tarde es su padre y que lo protegerá.

En el camino tenían que pasar por el hueco de un tronco, grande y ancho como el cuerpo de un joven. Todos se sorprendieron al ver que el viejo se ponía en cuatro patas, y lo atravesaba gateando, apoyado en rodillas y manos. Pero cuando apareció al otro lado, y se levantó, ya no era un hombre anciano; era un joven y orgullosos indio, alto, hermoso y valiente. Su mujer, en cambio, ya no era una niña joven. Se había transformado en una viejecita agachada, que se apoyaba en un bastón. Él la ayudaba a caminar gentilmente. Parecía que la quería aun más que antes.

Las diez mujeres con sus diez hombres llegaron a la tienda de su padre y empezaron a comer. En la alegre fiesta olvidaron lo que había pasado, hasta que de pronto oyeron una voz que parecía venir del cielo. Le hablaba al joven valiente. Miraron hacia arriba y, por el agujero para el humo, vieron brillar al Lucero de la Tarde.

-Hijo mío-dijo el Lucero-, hace muchos años un espíritu maligno te transformó en un viejo. Ahora, gracias al sacrificio de tu mujer, ese espíritu perdió su poder, y tú eres libre. Puedes venir a vivir conmigo y puedes traer a todos tus parientes, si así lo deseas; tu mujer recuperará su juventud, y los dos podrán obtener lo que deseen.

De pronto, la tienda comenzó a elevarse por los aires. Mientras subía, la corteza del árbol de la que estaba hecha se transformó en las alas de millones de pequeños insectos. Y cuando el joven jefe miró a su mujer, vio que de nuevo era una joven encantadora. Su vestido de piel era ahora de fina seda, y si bastón de madera se había trasformado en una pluma de plata que adornaba su pelo. Pero las hermanas burlonas, sus maridos, y e padre, se habían transformado en pájaros de brillantes colores. Y todos cantaban divinamente.

La tienda navegó hacia arriba, hacia arriba, hasta que llegó al Lucero de la Tarde, donde todo era de color blanco plateado y todo estaba en paz. ¡Qué feliz estaba el Lucero al ver a su hijo!

Él se sentó a los pies de su padre con su joven mujer a su lado. Los pájaros revoloteaban felices alrededor del Lucero. El padre les dio la bienvenida y les otorgó todo lo que ellos quisieron. Vivieron juntos y felices muchos años, y también tuvieron un hijo.

Cuando el niño creció, comenzó a desear cazar con arcos y flechas. Como el Lucero de la Tarde amaba a su nieto, le enseñó él mismo los ardides de la caza. Pero le hizo una advertencia solemne:

-Por ningún motivo debes disparar a un pájaro. Si lo haces, caerán sobre ti grandes desventuras.

Durante varios días el niño estuvo disparando sus flechas al aire, a los árboles, a los arbustos y a las briznas de hierba plateada. Pero pronto se cansó y deseó disparar a los pájaros en movimiento. Así es que, cuando nadie lo miraba, apuntaba a los pájaros, aunque era muy difícil acertar a un pájaro volando. Pero un día de ésos, divisó a una oropéndola distraída, disparó una flecha recta, y ésta, muy pronto, se hundió en medio del pecho del pájaro. Se sintió muy orgulloso de su éxito.

Pero al poco tiempo su orgullo se transformó en horror, pues, ante sus propios ojos, vio cómo el pájaro se volvía una joven india con una flecha enterrada en medio del pecho. Era una de las hermanas de sus madre que volvía a su forma terrenal.

Tan pronto como su roja sangre tocó el puro suelo blanco, el encantamiento se rompió, y todos ellos tuvieron que dejar el paraíso del Lucero de la Tarde.

El joven se sintió caer suavemente por el cielo, como si volara sobre grandes alas. Finalmente sus pies tocaron la Tierra, y se encontró en la cima de una montaña, mirando los valles desde lo alto. Miró hacia arriba y vio a sus tíos y tías que flotaban hacia él; muy pronto estaban todos sanos y salvos sobre la montaña rocosa. Después cayó la tienda plateada, con sus paredes pululando de pequeños insectos, y se posó suavemente en la roca. De ella salieron sus padres. Todos tenían ahora formas terrenales, pero no totalmente: porque todos eran de un tamaño no mayor que el de una mariposa.

Porque, a causa de los poderes del Lucero de la Tarde, que saca el bien del mal, se habían transformado en las hadas de la montaña. Y en la cumbre de la montaña, donde antes nada crecía, apareció una alfombra de césped, adornada de manchones de flores de colores y de frescas lagunas.

Las hadas estaban felices de tener ese lugar tan bello en la Tierra y se lo agradecieron al Lucero de la Tarde. Su mirada bondadosa las envolvió en la luz del atardecer y le escucharon decir suavemente:

-Sed felices, hijos míos, que yo os cuidaré desde el cielo.

Desde entonces vivieron juntos en paz y alegría. En las tardes tibias de verano se reúnen cerca de la tienda plateada en la cima de la montaña, y también se puede, si uno escucha atentamente, oír el canto de las hadas del Lucero de la Tarde.

July 21

LA ULTIMA HADA 2ª PARTE

 
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LA ULTIMA HADA 2ª PARTE
El hada voló hacia la mano de Don Beto y todos vieron que el botón
donde estaba parada había abierto dando una hermosa rosa gracias al

polvo de hada que soltó Lucia. Ya en la palma de Don Beto pidio a
todos acercarse y les dijo:

---me he quedado sola. Soy la última hada que queda en el mundo, y
todo porque ustedes ya no sueñan, ya no creen ó nunca han creído.
Beto toda su vida creyó en las hadas y por él estoy viva. Niños,
mirenme y digan a sus amigos que nosotras existimos, somos reales,
como reales pueden ser los sueños si se sueña con suficiente fervor.
Sueñen y hagan soñar para que nazcan mas hadas, por favor.

Terminando de decir esto emprendio el vuelo, revoloteo por entre
todos los niños parandose en el aire frente a cada uno sonriendo para
que la vieran mejor y finalmente se perdió entre las hierbas del
jardín.
Los niños y sus abuelos se miraron felices y emocionados por
aquella hermosa experiencia.

---las hadas existen!!--decian unos
---era muy bonita!"!--decian otros
---donde vivira?--y con esa pregunta empezaban a soñar ó a
imaginarse visualizando el posible hogar de la hermosa hada Lucia.

El tiempo pasó y llegó la hora de irse y llegó el padre de los
nietos de Don Beto, estos al verlo se le abalanzaron felices

---papá!--dijo el niño--vimos un hada!
---si!--secundó la niña--el abuelo tenía razón, las hadas si
existen!

El padre miro con recelo a Don Beto y dijo a los niños:

---que les he dicho!
---pero, estabas equivocado--dijo el varón--nossotros vimos a una,
se llama Lucia
---vayan al auto, ya hablaremos de eso mas tarde
---pero...
---al auto!--finalizó y caminó hacia Don Beto
---que has hecho papá!--dijo molesto--te dije que no les contaras
tus anecdotas
---y no lo hice hijo
---entonces!?
---no vieron ni escucharon nada irreal

Su hijo lo miro con decepcion, giro sobre sus talones y sin
despedirse subió al carro y se fue.

Don Beto se entristeció por lo duro que tenía su hijo el corazón,
y se fue a su recámara.


*** *** *** *** *** *** **** *** *** **


Cuando Lucia llegó a su bosque; ese, el que está´por tu casa, se
dio cuenta que empezaban a nacer sus hermanas hadas; unas salian de
entre el musgo, otras al reventar nueces, del rio, de las flores, de
los rayos del sol. De todos lados salian hadas volando y jugueteando
y todo gracias a que los niños como tú, soñaban e imaginaban tantas
cosas fantasticas.


*** *** *** *** **** *** *** *** ** ***


Lucia volvió al asilo con Don Beto a darle las gracias y lo
encontró triste, pero ella sabía porque; por su hijo y dijo a Don
Beto:

---Beto, hablale a tu hijo y dile que venga, que es urgente

Don Beto asi lo hizo y en menos de una hora su hijo estaba
estacionando el coche. Bajó y fue con su papá un poco molesto por
haberlo hecho ir otra vez.

---que pasa papá
---nada hijo, quería pedirte perdón por lo de la mañana, es que,
tus hijos necesitan fantasía, tu nunca soñaste de pequeño
---en este mundo papá, los sueños no sirven de nada
---al contrario!, los sueños son todo lo que hace falta
---papá, no vine a discutir...
---ni yo estoy aqui para discutir si no para que veas la verdad--
interrumpió--Lucia?--dijo mirando el bolso de su camisa

En ese momento se asomó el hada y el hijo abrió los ojos
desmesuradamente, Lucia salio y voló frente a él, se acercó y le tocó
la nariz, luego retrocedió para pararse en el hombro de Don Beto.

Su hijo lo miró, luego al hada que le sonreía

---es real hijo, siempre han sido reales, pero hasta hoy te lo
pude comprobar

Su hijo seguía pasando la mirada del hada hacia su padre y
viceversa hasta que Lucia dio un beso a Don Beto en el lóbulo de su
oreja y dijo:

---adios Beto, muchas gracias por conseguirme soñadores--luego
volteo con el hijo--adios; tu padre es toda bondad y tus hijos, una
bendición

Dicho esto salió volando por la ventana, sabía que padre e hijo se
reconciliarían.
El hijo de golpe comenzó a creer, y alla en el bosque; un hada
nació.


*** *** *** *** *** *** *** **


Y desde ese dia Lucía jamás estuvo sola porque las hadas seguian
apareciendo lo cual significaba que había un niño mas que soñaba, es
mas; tu vecinito también soñó y gracias a él tambien nació un
hada...porque no sueñas tambien tu?

Esto sucedió en el bosque que está por tu casa, si no me crees,
cuando vayas a ese bosque mira bien las hojas que esten en el suelo ó
los petalos caídos, quizas encuentres pequeñas huellas, ó mira el
polvo que se ve a traves de los rayos del sol, es polvo de hada y si
ves pequeños destellos entre el povo...que crees que son?


"...tambien dice el mito; cuando un niño sueña, en algún bosque
del mundo, nace un hada..."


FIN

la ultima hada 1ª

 
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LA ULTIMA HADA   (1ª PARTE)
"...Dice el mito; cuando un niño deja de ser niño, en algún bosque
del mundo, muere un hada..."


Esto sucedió en el bosque mas cercano a tu casa, si! tú, niño ó
niña que estas a punto de leer esta historia, asi es, todo realmente
pasó en ese bosque que está muy cerca de ti, solo que no pones
atención; porque ese bosque que tu conoces, está lleno de hadas,
bueno, lo estuvo, pero con tu ayuda las hadas podrian volver; quieres
saber como?; solo lee y pon atención:...

En ese bosque que te digo, no hace mucho había allí muchas hadas
que vivian muy felices gracias a todos los niños. Tenian una gran
comunidad y todo marchaba excelente.

La reina, el hada Lucia era la mas vieja de todas, pero no por
vieja era menos bonita, porque las hadas no pierden nunca su
juventud, ella seguía siendo tan joven en apariencia, pero ya tenía
setenta años de edad, lo cual era algo increíble, pórque las hadas
solo viven hasta los quince años la que más.

Pero últimamente las hadas vivian menos porque los niños dejaban
de soñar e imaginar a mas temprana edad, Había hadas que vivian
solamente hasta los nueve años, luego morian porque algún niño dejaba
de soñar, y eso preocupaba mucho al hada Lucia, que veía con tristeza
como morian sus hermanas que pasaban a ser gota de rocío, luego se
convertian en arcoiris y eran evaporadas por el sol.

Y asi pasaba el tiempo y cada vez Lucia se iba quedando sola
porque aparte que morian sus hermanas, ya había pasado un buen tiempo
sin que naciera ningun hada, y esto era porque los niños preferian
los sueños ya fabricados; como jugar juegos electronicos ó mirar el
televisor durante mucho tiempo.

Y llego el día en que Lucia se quedo completamente sola en ese
bosque. Esperó y esperó para ver nacer a un hada, pero nada, los
niños estaban ahora llenos de informacion, pero no de sueños y Lucia
se entristeció y voló a otros bosques a buscar hadas pero no encontró
a ni una sola, hasta que desistió y volvió a su bosque, se sentó
sobre una cáscara de nuez y se puso a llorar.

Lloró y lloró hasta que la noche llegó, y junto con la noche llegó
el señor buho y se paró en el nogal cercano a donde estaba Lucia.

---porque lloras hadita?--dijo mirandola con sus ojotes

Lucia miro hacia arriba y se encontro con el buho examinándola

---porque me he quedado sola!--contestó sin dejar de llorar--todas
mis hermanas han muerto!
---vaya cosa rara!--dijo el buho poniendo cara de detective
tratando de resolver un misterio--y tu sabes porque murieron?
---lo único que puede matar a un hada, es que un niño deje de ser
niño
---y tu estas viva!, eso significa que un niño sigue siendo niño
---el niño al que te refieres es ahora un anciano
---porque un anciano?
---físicamente es un anciano, pero él nunca perdio sus sueños ni
su corazón de niño, por eso sigo viva
---y porque no acudes a él y le pides ayuda
---lo tienen encerrado en un asilo para gente grande porque su
hijo pensó que era una mala influencia para sus nietos, pero él no ha
dejado de creer ni un momento en nosotras.

Luego Lucia pusó cara de resolución y agrego

---si!, voy a ir con él, es hora de que sepa que todo lo que ha
creido en su vida si existe, dejaré que me vea, será su regalo por
creer en las hadas.


*** *** *** *** ******* ** * * * * *


Don Beto se levantó muy temprano, a las cinco de la mañana y fue a
la cocina a prepararse un café. Estaba infringiendo las reglas de
asilo pero él no soportaba dormir tanto. El café se servía todos los
dias a las siete de la mañana y nunca estaba dispuesto a esperar
tanto, a la hora que despertaba, iba y se preparaba su café.

El era un hombre de caminar alegre aunque pausado, todo su cabello
era blanco, no del plateado que dan las canas, si no blanco opaco, su
bigote era blanco también y abundante y no usaba lentes, nunca los
necesito, le daba un cierto aire al físico Albert Einstein.

Todos los ancianos lo apreciaban mucho,pero los enfermeros lo
consideraban loco, porque el estereotipo que tenian de un anciano;
cansado, callado y terco no ajustaban con Don Beto, para él,
infringir las reglas no era terquedad, era una travesura divertida, y
aunque hacía rabiar a los cuidadores, siempre tenía mañas para
salirse con la suya.

Se preparó su café y salió al pórtico con la taza humeante y se
sentó trabajosamente péro decididamente en las escaleras que daban a
un jardín, eran solo cinco escalones y allí dio un sorbo a su café
para despues depositarlo a su lado mientras admiraba los rosales
recién abiertos.

En el horizonte se veía la línea roja que anunciaba la mañana. Don
Beto dio otro sorbo a su café sin dejar de mirar los rosales y ante
sus ojos pasó volando una mariposa muy veloz que fue a colocarse en
una rosa abriendo y cerrando sus alas transparentes, Don Beto forzo
la vista entrecerrando sus ojos, desde donde estaba, eso no parecía
una mariposa del todo, Luego volvió a levantar el vuelo y dio una
vuelta por todo el jardín, pasó por todas las ventanas del asilo
deteniendose en cada una como asegurandose que todos sieguieran
dormidos, volvio con Don Beto y se posó en su rodilla derecha; era
Lucia.

El anciano al verla sonreirle abrio los ojos sorprendido y la
examinó.

---un.....hada?

Lucia asintió sonriendo y haciéndole una reverencia a manera de
saludo.

---Dios mío!!--dijo Don Beto preocupado--ya estoy empezando a
tener alucinaciones!, mi hijo tenía razón, estoy senil!!
---no Beto--.dijo Lucia--no soy una alucinacion, soy un hada, me
llamo Lucia y necesito tu ayuda.
---las hadas no existen!--dijo tratando de convencerse a si mismo
ó recordando algún comentario de su hijo.
---tu no crees eso!, de otra forma yo estuviera muerta, tu crees
en las hadas y te repito que necesito tu ayuda; soy la última hada y
no he muerto porque tu sigues creyendo.

Don Beto la miró, Lucia se sentó sobre su rodilla, él se talló los
ojos, la volvio a mirar, miro al cielo, las rosas, volteó a un lado,
al otro, luego su rodilla, allí seguía el hada con cara de
aburrimiento; Don Beto sonrio.

---lo sabía!!!siempre lo supe!!--dijo liberandose de todas las
reprimendas y burlas que seguramente había recibido durante toda su
vida--las hadas existen!!!
---ya no--dijo Lucia--yo soy la última

Don Beto la miró

---la última?
---asi es, y si no fuera porque nunca dejaste de creer, hace mucho
que habría muerto
---y las demas hadas? en verdad todas murieron?
---si, y no se que hacer para hacer que vuelvan a nacer
---pues, con solo que los niños sueñen
---y como hacer eso?, si los niños de hoy perdieron la capacidad
de soñar a causa de los adelantos en juegos y programas televisivos,
Ya no juegan rondas infantiles; prefieren el nintendo, Ya no salen al
campo a conocer la vegetación, todo lo sacan del internet, ya no
crean mundos en sus sueños, ya no se imaginan nada.

Don Beto estuvo pensando unos momentos, luego propusó:

---y porque no te dejas ver por algunos niños, asi ellos contaran
a los demás sobre ti, y quizas empiezen a soñar.

Lucia dudó y después miró a Don Beto y asintió sonriendo

---esta bien, pero que sean tus nietos y los nietos de todos los
que estan aqui
---de acuerdo, precisamente mañana es dia de visita y los traere
aqui
---bien, mañana aqui estaré

Y se despidió perdiendose en la espesura de los rosales. Don Beto
terminó su café con un semblante m,as feliz, las hadas existian, y
aunque jamás lo pusó en duda, tenía que negarlo abiertamente por
temor al manicomio, pero ahora era diferente, entró a la edificacion
y contó todo lo sucedido a todos los demás ancianos que no le
creyeron, pero lo querian mucho y aceptaron que sus respectivos
nietos fueran con él un momento al dia siguiente.

Toda la noche no pudo conciliar el sueño de tanta expectación y
solo pensaba en el hada...hasta que el dia llegó.

Se levantó a esperar la llegada de sus nietos con mucha
impaciencia. Eran ya las nueve de la mañana y a lo lejos divisó el
auto de su hijo, como siempre muy puntual.

Cuando sus nietos bajaron del auto se le abalanzaron felices como
todas las semanas porque lo querian mucho.

---abuelo!, abuelo!--gritaron al unísono y se le abrazaron de las
piernas
---niños!!--dijo el padre--denle espacio a su abuelo

Los niños inmediatamente soltaron a su abuelo y vieron a su papá
avergonzados mientras éste extendía la mano´para saludar

---como estas papá--dijo mecánicamente com si saludara a un vecino
---bien hijo--dijo Don Beto feliz--pasen
---eh--dijo su hijo--me temo que tengo que trabajar
---hoy!?
---asi es, y si no te molesta dejaré a los niños y pasaré mas
tarde por ellos
---esta perfecto--dijo sonriente

Su hijo dio media vuelta y avanzó unos cuantos pasos y de pronto
se detuvo como recordando algo

---ah!, y papá...por favor, no les cuentes cosas que no son, es
malo para su formación.

A Don Beto le dolió el comentario, pues esa era la razón por la
cual vivía en ese asilo; por querer llenar de fantasía la niñez de
sus nietos. El pensaba que los niños, niños son y merecen soñar y
permanecer lo mas que se pueda inocentes, aun asi contesto a su hijo
enigmaticamente:

---no te procupes, no les contaré ni les mostraré nada que no sea
real
---bien--y se despidió

Los niños lo tomaron de la mano y se disponian a entrar pero el
abuelo les pidio que fueran al jardín, y asi lo hicieron y se
sentaron en las escaleras, luego los niños se dieron cuenta que los
demas ancianos y sus nietos salian al jardín; al parecer a todos les
había apetecido tomar el aire.

---bien Beto--dijo un anciano--aqui nos tienes a todos
---esperen un momento--dijo y miro hacia el jardín
---que pasa abuelo?--dijo su nieto
---creen en las hadas?--preguntó a los dos
---claro que no!--dijo su nieta--papá dice que esas cosas no
tienen fundamento y que solo atrofian la mente de los niños
---asi es--continuo el varón--y papá te dijo que no nos hablaras
de eso
---si no creen en las hadas, me podrian explicar que es eso?--y
señalo a los rosales donde volaba Lucia.
---eso?--dijo su nieta--es una simple mariposa
---segura?--y gritó--Lucia!

El hada se acercó y a medida que se acercaba todos los niños y sus
abuelos poco a poco abrian sus bocas de sorpresa; los nietos de Don
Beto no fueron la excepcion.
Lucia se paró sobre un botón de rosa sin abrir e hizo una caravana
de saludo. Todos estaban mirandola boquiabiertos y en silencio.

---ella es Lucia--dijo Don Beto--el hada Lucia
---hola!--dijo Lucia con otra reverencia

Todos; ancianos y niños, se empezaron a acercar para ver al hada,
estaban muy sorprendidos, y los nietos de Don Beto mas que nadie.

June 10

CUERPO NOCTURNO


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  CUERPO NOCTURNO     Cuando de noche, a solas, en tinieblas,
fatigado de no sé qué fatiga
se derrumba mi cuerpo y se acomoda
en la impasible superficie oscura
que le sirve de apoyo y de mortaja,
yo me tiendo también y me limito
al inerme contorno que me entrega,
a la isla de olvido en que se olvida.

Separado de él y en él hundido
recuerdo que lo llevo todo el día
como cárcel de fiebre que me oprime,
como labios que dicen otras frases,
como instinto que burla mis deseos
o acciones desligadas de mi fuerza;
pero al mirarlo así, rendido fardo
indiferente en su actitud de piedra,
tigre de bronce, charco de silencio,
columna de cinismo derribada,
ciega figura en su lección de muerte:
yo lo percibo como carne intrusa
como dolencia de una llaga ajena,
cómplice de un destino que no entiendo,
mudez que no lesiona mi palabra,
verdugo en anestesia secuestrado.

Y por eso al sentirme dividido
y a la vez por su molde aprisionado,
analizo, sospecho, reflexiono
que sus muros endebles que me cercan
son fuego en orfandad, tierra robada,
agua sujeta en venas sumergidas
y aire sin aire arrebatado al aire;
que soy un prisionero de elementos
en honda combustión, que están buscando
fundir los eslabones que los unen
para volver a la pureza intacta
del sitio universal donde eran libres:
la tierra pide su reposo en tierra,
el aire, su acrobacia transparente;
el fuego, la delicia de su llama;
y el agua: la blancura de su hielo,
su cauce, o el prodigio de ser nube.

Al lado de él, alado y enraizado,
lo toco, lo examino desde adentro:
interior de una iglesia ensangrentada,
góticos arcos, junglas musculares,
entretejida pulsación de yedras,
laberinto de lumbre de amapolas
y entraña de una cripta en que se esconde
el numérico albor del esqueleto.

Y yo en medio de juez y de culpable,
de rebelde invasor y de invadido,
de mirar que descubre y se descubre,
de unidad que contempla sus facciones,
de pregunta privada de respuesta,
de espectador que sufre en propia carne
el corporal desgaste de que brotan
sus crecientes acopios de agonía.

Si soy su dueño ¿por qué lo palpo extraño,
despegado de mí -sombra de un árbol-,
corteza sofocante de mi angustia,
vendaje que me oculta, ademe frágil,
imán que me atesora y me difunde,
materia que yo arrastro y que me arrastra?

Y estoy en él, presente, inevitable,
unido en el monólogo y la espera,
crecido en su reverso, y denunciado
por sus manos, sus ojos, sus pasiones,
la quemante ansiedad de sus delirios,
las brumas de sus tiempos de zozobra
y los relámpagos de su alegría.

De dentro a afuera, de raíz a ramas,
presiono, me sublevo, abro mis fuerzas
para cavar, para acabar los muros
que viven de tenerme prisionero;
pero un amor me nace y me detiene,
un fanatismo de vital amparo,
el apego del ánima y las células,
la intimidad de forma y contenido
acoplando sus ciegas superficies;
y me quedo conforme, sosegado
a la ajustada cárcel que me cubre
para seguir formando el mundo en fiebre
por el que siento que en verdad existo.

Agua, tierra, fuego y aire, en continua
aspersión de sus químicos halagos,
inmersos en la furia de sus hambres,
en escondida trabazón de empujes,
mandando y succionado sus mareas,
haciendo y deshaciendo lo que se inician,
comiéndose a sí mismos, recreando
el desnudo valor de su estructura
en pugnas, atracciones y repechos,
porque quieren, anhelan, buscan, labran
la persistente acción que les devuelva
el vuelo original que poseían.

Esta unión de elementos, este nido
de físicas batallas, de incesantes
reacciones, es mi solo respaldo,
el trágico venero de la fuerza
que me sostiene aún hablando a solas.
May 31

SOLEDAD INTERMINABLE

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SOLEDAD INTERMINABLE
Toco en la oscuridad las cerraduras.
¿Cómo llegué hasta aquí?
Es una extraña casa
que rodean tinieblas, y me llaman.
¿Quién eres tú, la que me canta?
Recuerdo ahora el mar. ¡El mar! Si yo pudiera
volver al mar a aquella playa
donde llovía siempre. Allá arriba las verdes colinas
y más allá la tierra escarlata, y la Gran Cordillera
que vigila volcanes, el viento que sopla desde allí,
y el cielo de cristal.
Nadie en las dunas.
La lluvia ahuyenta
y me deja solo en esta playa de pronto interminable.

Como el mar es la casa, como la lluvia sus muros.
Siento mis pasos: ya están aquí, y abro la puerta.
¿Cómo cruzar el fuego que arde entre tus pasos y los míos?
¿Quién me trajo a estos muros que se encienden y se apagan?

Y entro en otros cuartos que se abren a otros cuartos,
y el silencio es un cíngulo dormido en los dinteles.
La imperceptible niebla empapa las recámaras,
pisa los zócalos, roza ventanas, hunde los lechos.

Mis pasos se adelantan al llegar a la sala, al llegar a la mesa,
al llegar al libro abierto de polvo,
al libro y a la mesa que nadie ha tocado en mil años,
y nadie vendrá.
Pero ahora la niebla
toca con su frente los umbrales.
Ya no hay nadie en la casa. (Si hubiera alguien,
¿a quién amar ahora?). Toco la mesa
y la mesa se ilumina.
Toco las cerraduras
y las cerraduras se abren.
Toco en la oscuridad los muros,
y los muros se apartan,
y escucho en el silencio de la sangre el río que me habla
sobre esta oscuridad.
May 15

VIRGINAL

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  VIRGINAL  
Te vi en el vórtice del remolino
de luz, ceñido en torno a tus caderas,
la túnica arrancada por el viento,
sobre fondo de estrellas,
rebaños de centauros
chapoteando en juego en la ribera.
Protegías los senos descubiertos
con ambas manos, y la cabellera
larga, sedosa,
flotaba al aire suelta.
Qué contraste de labios y mirada,
sedientos y sensuales, con la entera
actitud de tu cuerpo,
de virgen indefensa.
Te vi como surgiendo de las olas,
aunque los pies se anclaban en la tierra,
y desaté el deseo en mis entrañas,
y le envié a enroscarse entre tus piernas,
sin advertir que en torno a los tobillos
arqueaba su lomo la pantera.
Y me quedé perdido en mi distancia,
y tú quedaste en permanente ofrenda.
May 14

libre

 
 
 
 
untitled
La torcaza volaba
y tú la contemplabas.

Era luz en la luz del mediodía,
calor en el calor de la mañana,
aire en el aire y tú
                              la contemplabas.

Tú la veías y eras libre,
porque la libertad de ver se aprende,
porque ser libre de mirar se aprehende
como el río a cantar aprende de los pájaros.

No le importaba a la torcaza su belleza,
pues vanidad no abriga;
volaba y nada más y el mar y el mundo
razón de ser tenían
                              y existían.

Tus ojos eran sus ojos
y eran sus alas tus alas.
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